Analizando la literatura y su contexto: Memorias de una Geisha.

¡Hola a todos y a todas!

Desde que comencé con esto me gusta más y más no solo leerme libros y hablar sobre ellos, sino también investigar que hay detrás de ellos y su contexto – aunque la verdad es que es algo que suelo hacer -. Es la primera vez que hago algo así en este blog, pero espero poder hacerlo más veces porque me parece muy interesante todo lo que se puede llegar a aprender mirando más allá de las obras.

undefinedEd. Alfaguara.

En esta ocasión voy a hablar de Memorias de una Geisha (1997) de Arthur Golden, un libro que tenía ganas de leérmelo desde hace años y que por fin me adentré en su historia. Como breve sinopsis, está narrado en primera persona por Chiyo, una muchacha que cuenta la historia de su vida como geisha y todo lo que le llevó a poder serlo, ambientado en Kioto y anterior a la Segunda Guerra Mundial.

En este análisis voy a tratar diversos temas. En primer lugar me gustaría hablar de qué trata ser una geisha y cuál era su función; geisha en japonés significa artesana o persona que hace el arte, ya que la raíz gei- significa arte. El origen de esta profesión se remonta a cuando los que realmente trabajaban como «geishas» eran hombres, hasta que hubo mujeres que empezaron a introducirse en este trabajo y se acabó considerando profesión artística en el siglo XVIII. El oficio de una geisha se basaba en animar fiestas y eventos, algo parecido a lo que conocemos como los juglares medievales. Su vivienda era la okiya donde vivían y se formaban con otras aprendices de geishas junto con la okaasan quien era considerada la madre de la okiya y era quien las dirigía en su aprendizaje. Se formaban en diversos ámbitos artísticos como la danza y la música, como por ejemplo el shamisen (instrumento japonés de tres cuerdas), además de la ceremonia del té que luego se oficiaría en las casa del té u ochaya en japonés. Es cierto que es habitual que cada vez que hablemos o leamos algo de geishas esté directamente relacionado al trabajo sexual o sea algo ambiguo la manera de contarlo cuando no es tal su realidad; por ejemplo, un dato es que a partir de 1779 se creó un «sindicato» (o kenban) para ellas que ayudaba a protegerlas para no caer en la prostitución, ya que sí es cierto que había mujeres que sí se dedicaban a ello y usaban una estética muy parecida a las geishas, lo que provoca confusión.

Sabiendo esto, a continuación voy a hablar sobre el contexto del mundo de las geishas y cómo está tratado en este libro. Al leerlo, me puse a investigar más allá ya que me dijeron que no todo es como se cuenta en este libro y además de que me guste leer, cuando esa lectura está basada en algún hecho real me gusta contrastar la información para no estar equivocada al respecto. La publicación de este libro contó con la polémica ya que el autor supuestamente reunió la información para escribir la historia mediante las experiencias que le contó Mineko Iwasaki, una de las geishas más conocidas, con contrato de confidencialidad de por medio por lo que no hablaría en su nombre ya que una de las reglas de las geishas es la del silencio respecto a su oficio, aunque parece que no pasó así. Finalmente, Iwasaki publicaría un libro en 2002 llamado Vida de una geisha donde contaría sus vivencias personales siendo una de ellas. Este libro todavía no he tenido el placer de leerlo pero buscando información he visto que igual que Iwasaki cuenta que fue bien tratada por su madre de la okiya, Golden relata en su historia cómo la actitud para con Chiyo fue desagradable. Por otra parte, igual que Iwasaki relata el cambio de edad de niña a mujer con cambios de peinado y el corte del moño como algo simbólico, Golden lo envuelve en un ambiente sexual, lo que da a entender ese mito o historia en la que se cuenta que las geishas sí se dedicaban a la prostitución.

Hacer este tipo de análisis e investigación al leerse un libro es algo bastante interesante ya que se aprende mucho sobre hechos que se supone que son verídicos según la historia pero que están algo lejos de la realidad; por lo que, recomendaría este libro como un libro de ficción que es entretenido y fácil de leer (a pesar también de las situaciones duras que en ocasiones relata) pero también os invito a investigar más sobre ello ya que tal vez Memorias de una geisha no sería el título más correcto al no coincidir con toda la realidad de una geisha – esto es una opinión personal -.

Espero que os haya gustado esta entrada que es algo distinta a lo que traigo habitualmente y si tenéis algún tipo de información que agregar sobre el oficio de las geishas, sois bienvenidos para contármelo ya que no soy ninguna experta en ello, sólo quise introducir información básica para entender más su análisis.

¡Muchas gracias por leerme!

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